Diario Bite #24: Le dicen "El bate chicha"
En este momento de mi vida me encantaría saber dos cosas:
1.- ¿Ustedes son realmente capaces de darse cuenta de esto?
2.- ¿Qué tan común es? ¿Soy la única que lo hace?
Son dudas casi existenciales que, como siempre, me ayudarán a dilucidar.
Para contextualizarlos… En mis tiempos mozos - que aún no terminan - salía con un chico que no era más nada que uno de esos amiguitos con derecho que tengo para el tan necesario desahogo semanal de la de abajo pero que según su propia autodenominación, era mi pareja, mi tan esperado príncipe azul
- No entendí quién le dijo a él que yo quería a un príncipe o que tan siquiera soñaba con uno. Quién me conoce, inmediatamente se hace la idea de que necesito a un Satanás en mi vida que pueda suplir todas mis necesidades con o sin azotes -
Lo cierto es que decidí no decirle nada con respecto al tema ni en ese momento, ni después. No me importaba en lo absoluto lo que pensara o asumiera, eso era muy su peo - si, soy la versión mujer de N con tacones e igual de literalmente mamaguevo, lo se - El punto es que era relativamente común que este chico y yo nos viéramos para intimar y, como mandado desde el mismo infierno, siempre también aparecía un erótico Satán a pedir lo mismo. Ambos, el mismo día en horarios diferentes.
¿Cuál era nuestra dinámica tácita?
Pues… El chico 1 - que llamaremos Roberto - y yo nos poníamos de acuerdo para salir a tomarnos algo, quizá a bailar y luego a intimar. Nos reíamos mucho porque éramos muy amigos y el sexo era bueno, solo bueno - teniendo en cuenta, claro, que peor era nada - Siempre en la madrugada o muy temprano por la mañana, estaba de vuelta en mi casa porque no me gustaba dormir con él por razones que desconozco.
Justo al llegar a mi casa, sin cambiarme ni nada, SIEMPRE me llegaba una llamada, un mensaje de WhatsApp o algo del erótico Satán - Manuel - diciéndome que quería verme, que me invitaba salir y cuanta labia se le ocurría para convencerme de tener relaciones con él. Si estaba satisfecha con la jornada anterior, me quedaba durmiendo en casa - cosa que casi nunca ocurría - pero si no era así me iba con él.
Obviamente las primeras veces que esto me pasó pensé de inmediato que se conocían o que tenían un nexo raro, era demasiada coincidencia que siempre que intimaba con Roberto apareciera Manuel... No encontré nada de nada, no tenían ni quiera amigos en común.
En una de mis salidas con mi erótico Satán, después de estar con Roberto, le digo que necesito hablar con él, receptivamente me dijo que sí, que podría decirle lo que quisiera. Recuerdo que estábamos sentados en un restaurante de carne común en Venezuela, Manuel estaba precioso y olía riquísimo - él me gustaba y por eso la dosis de honestidad debía salir - sin temor a nada le empecé a comentar de la existencia de Roberto, quien era, que hacíamos, etc…
También le aclaré los puntos con respecto a él y qué papel jugaba en mi vida. Era un simple culo - término venezolano para referirse a los amigos con beneficios - de los principales y más sabrosos pero culo al fin, así que no había celos, rencores o recriminaciones de ningún tipo. Ni de su parte ni de la mía.
Manuel se me quedó mirando fijamente por un rato intentando sopesar si decirme o no lo que pensaba era lo correcto, hasta que:
-Morgana, a él no lo conozco, ni me interesa conocerlo. Evidentemente a ti te trae sin cuidado él, su existencia y lo que piense. Si a ti no te importa, imaginate a mi- Hizo una pausa para beber un poco de cerveza antes de continuar.
-Lo único que me importa a mí de él, lo obtengo. Eres tú y lo jugosa que te deja cada vez que se ven… Sonará extraño pero tu sabor, la forma de desenvolverte y de jugar conmigo en la cama es mejor luego de verlo a él... No sé si esa es la razón, tampoco me importa. Lo cierto es que me satisfaces…
-¡Ah! es que te gusta batir chicha consciente- le respondo atorrantemente.
-Si te hace así de bien, con mucho gusto lo hago. Quiero que entiendas que no es él, eres tú y que estés recién cogida.
-Qué poco común es eso pero fino. Me gustan las cuentas claras. -
El primer pensamiento que me vino a la mente es que era marico de retruque, que tampoco está mal pero por lo menos déjame escoger. Después, con un poco más de cabeza fría, asumí que mis fluidos saben mejor después del clímax… No sé si es lógico pero que importaba ¿no?
Al día de hoy, Roberto no sabe aún de la existencia de Manuel y si se entera pues… ¡pa mis cojones! Manuel sigue siendo un príncipe conmigo en la calle pero un buen demonio en la cama. ¿Satisface? Totalmente, de hecho muchas veces exagera jaja!
¿Hablamos de nuestras jornadas “compartidas”?



Es gracioso saber que hasta Morgana le tiene arrechera a N jajajaja... Con respecto al término "batir chicha" yo lo conozco como cuando te comes el mandado recién comido de otro, pero es raro que este pana le guste concientemente, en el pueblito donde yo me crié cuando a alguien le dicen "bate chicha" eso acarrea bullying inmediato jajajaja
ResponderEliminarJajajaja me encanta que odies a N y si no la hacías tenías que hacerlo.. la mayoría de los hombres siempre se han molestado por eso pero si a este pana le importa un comino entonces pa que te pones cabezona , no mija, no le de vueltas al asunto, aquí lo importante es que te ponga como un papelito y te dejen satisfecha 🤭
ResponderEliminarJajajaja batir chicha es mi pasión, atte: el chichero. 😅😅😅 N se ha ganado el odio colectivo a pulso.
ResponderEliminarNo había escuchado nunca ese término, interesante, todos los días se aprende algo nuevo... Eres una dura Morgana mis respetos, atreverte decirle a Manuel el asunto y que este lo aceptará tan bien me sorprendió, ¿será que el trae algo que Morgana no sepa? ... Me intriga saber por qué no les has dicho a Roberto? Yo una vez hice algo parecido pero jamás le dije a ninguno... Me lo llevaré a la tumba
ResponderEliminarque paso contigo? no seguiste dando más cosas interesanes??? me gustaría saber mas de ti escribeme : 04247044471
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