Diario Bite #27: Blanco y Negro




--


Listo. Se me ocurrió colocar para ésta velada escrita a Frank Sinatra. No todos los días la hija de un músico puede experimentar tener bajo las sábanas a un artista. O una mujer corriente. No me fiaba de los artistas, no es garantía de nada. Yo misma como artista, puedo ser sublime en el escenario, pero en la vida misma un ser tóxico, loco y algo desastrosa. Es ley. Por eso nunca me gustó ese mundo. 

Empiezo el día con una depresión, si, la de los jueves en la mañana… por no tener trabajo, dinero y novio. Había dejado de cantar hace algún tiempo y estaba convencida que había perdido la voz. Vivía en un cuchitril, húmedo, con algunos fantasmas y olor a marihuana que se colaba de mi vecino por la ventana. En fin… era otro país y ya estábamos en Otoño. Me recuerda demasiado a Nina Simon y “I feeling good” (si tienes un reproductor te sugiero que la pongas una y otra vez mientras lees esto) Listo? Espera las trompetas, ok. Suspiro. Aburrida, trataba de cantarla y mi voz no me gustaba. Me pongo a revisar mi correo y me encuentro con un anuncio de unas clases de canto para principiantes. El anuncio se veía barato, pero interesante. Amo demasiado la voz de Nina. Y decido llamar. Me atiende una mujer que me pone luego en espera con un bossa nova (Garota de Ipanema) y la tarareo, aún me acuerdo de la letra, mi mal portugués y la versión de Frank Sinatra que cantaba papá. 

-Buenas Tardes. ¿En qué puedo ayudarle, señorita?

- ¿Y esa voz de locutor? ¿Es usted el profesor de canto?

- Soy yo, si dígame…

- Que amable. ¿Puede cantarme New York New York como Sinatra?

- ¿Disculpe?

- Es para ver si usted canta bien- Hubo un silencio de 3 segundos- Ay, es broma. Deseo las clases de canto, se ve que son económicas y bueno…

-Bueno…

- Cuándo comienzo y cómo puedo pagarle. 

- Son por teléfono, usted me manda el audio por aquí y yo le corrijo. Ah… también le mando unos videos de vocalización, con ejercicios y otras cosas. 

- No puedo creer esto. Vine a Somalia a vivir y no me enteré

- ¿Disculpe?

-No, no lo disculpo, señor. ¿En qué etapa de la cuarentena es que estamos? ¿La menos uno?  Ahora clases por teléfono, no es posible. 

-Señorita, dígame si se apunta a las clases o no. Tengo una clase en 15 minutos y debo irme. Le mando el nro. de cuenta y usted se apunta,  apenas transfiera, los horarios también- Su voz se apagaba cada vez más, algo pasaba con ese hombre. 

- Mándeme todo, al nro. del cual estoy llamando. Soy Virginia Santos (bisnieta de Daniel Santos, pero no le dije nada)

-Listo. Muchas gracias. 

- ¿Todo bien, señor?

Trancó la llamada. Me pareció hostil. Quería saber más de él. Qué había pasado con su carrera. Es que seguro que con esa voz, era un gran cantante. Todo este asunto me obsesionó. Es que sí, tengo ese gusto por la gente con pasado oscuro o deprimente, quería saber más. 

DIA #1

La clase comenzó el martes. Se me había ido el wifi y tuve que ponerle saldo al teléfono. Le dije al tipo que sabía música y que había perdido la voz luego que salí del “rehab”, ya va, se me olvidó como era en español, bueno, pero me entendió. Ya no consumía, ni bebía. Mi padre me envió a éste país deprimente para comenzar de nuevo, me dejó su casa y no me deja regresar a Londres, hasta que no repare mi vida. Parece que no le importó al profe mi historia. Le pregunté su nombre y  sobre su vida.

-Ahora trata de hacer los ejercicios con éste enlace que te mandé y me mandas los audios. 

-Me sé una canción súper linda, quieres oírla?- Tampoco me contestó- 

Saqué mi teclado y grabé en mi teléfono el tema famoso de Bill Withers - Ain't No Sunshine y se lo mandé a su Whatsapp. Allí mismo vi su nombre y lo stalkie en Facebook y en Instagram. No vi más que anuncios, pocos seguidores y fotos de cualquier tontería. Su última publicación fue hace 10 meses! No puedo creerlo. Ahora estaba más obsesionada. Quería saberlo todo sobre él. 

En ésta parte me pones Summertime, no importa cuál versión. Ahora me preparo un té. Miro la lluvia otra vez por la ventana cada vez que suena esto en mi playlist. Cada gota lluvia parece que es la voz de Ella y luego que termina Louis con su trompeta, viene ella y me hace llorar. Soy joven para esa música, pero en algún momento de mi niñez, vi a mis padres bailarla, ebrios y fumando de todo. Por eso lloro. Porque los amaba viéndolos felices, pero yo estaba sola… Ahora sonaba la voz masculina en la canción con la mujer, haciendo un dúo fantástico… imaginaba la voz del profe y yo, en un escenario. Yo vestida de rojo peinada como ella, con rulos y boca muy pintada… se acabó el tema. Lloré hasta quedarme dormida. 

Día #2

-Hola papá, gracias por mandarme dinero. Son para las clases sí- Suspiraba- Si, ya las pagué, le mandé el recibo a tu secretaría. Me puedes cantar?... “They you look tonight”- me quedo un rato, esperando, mientras mi padre suspira. No sé si de fastidio o tristeza. Luego cierro los ojos y comienza a carraspear la garganta- Papá se que Frank te recuerda a mamá…- pero no me deja continuar y comienza con voz tímida a entonar, medio tono menos que Sinatra. Comienzo a llorar de nuevo. 

-Por eso no me gusta cantártela. Porque lloras…Te extraño hija. Pronto nos veremos. Te lo prometo. 


Mi clase empezaba en media hora. Tranqué la video llamada y me bañé con agua helada, puse a Aretha Franklin. Una canción muy alegre para agarrar calor. Estaba ansiosa por mi clase. Aunque el profe amargado no hiciera empatía conmigo, me hacía feliz el hecho de aprender a cantar de nuevo. Bailé un rato, hasta sudar. Y luego coloqué un mensaje: Estoy lista!

Nota de voz: Hola, linda. Hoy no podré darte clase. Debo salir de urgencia. Perdóname. Te escribo cuando me desocupe a ver si puedo mañana. 

Quedé media hora viendo la pantalla del teléfono. Estaba en estado de shock. No me salían ni lágrimas, ni ira, ni la voz de papá calmándome con alguna canción, estaba medicada. Me acordé que las había dejado, pero la ansiedad que me daban las clases hizo que me las tomara de nuevo. Que fracasada soy. Salí a caminar. Con mis audífonos y mi música, traté de calmarme, hasta que sonó Stranger in the Night. Caminé tanto que se hizo oscuro, con el último “Night” de Frank… Llegué me hice otro té y dormí toda la noche. 


Dia#3 La Vie in Rose. 

La canté en perfecto francés y ¿qué creen? Se la mandé al profesor a su whatsapp, directo con una nota de voz y final, le hablé: Gracias por “la clase”, maestro. Eran las 6:30 am. Yo a esa hora canto como los pájaros. Soy un caso extraño. La mayoría de los que cantan, dicen que antes de las 11:00 am no pueden. 


Día #4 

Ningún mensaje. Me vuelvo a bañar con agua helada. Suelo hacerlo cada dos días, pues, el frio es insoportable. Me animé a cocinar algo rico para mí, sin carnes rojas y un vino. No quise escribir, ni insistir con el profesor, así que pasé mi día tranquila… “No lamento nada” Vi una película, escribí algunas líneas. Y recibí una llamada. 

-La señorita Virginia Santos- un tipo con voz finita y con acento raro- La llamamos de Le Club, por recomendación de Mauro Grand. Es para hacerle una prueba esta noche en el local. Requerimos de una cantante para la banda. No pagaremos mucho, pero se gana comisión dependiendo de los consumidores que vengan. Si una noche no hay nadie, no le pagamos. Dígame si acepta. 

Fui al local a las 10 de la noche. Empecé con Bang Bang, no tenía ánimos de forzar mucho la voz y tampoco ganas de quedar en la audición. En mi mente estaba molesta, seguramente era mi papá que llamó a ese Mauro para que me audicionara. La condición era que nadie me iba ayudar,   haría todo por mí misma. La canción me la sabía de memoria. Podía molestarme, pensar en todo lo malo de esa semana y cantarla sin desafinar. Tampoco era tan difícil. Miraba al piso. El tecladista, me miró y me bajé de la tarima. Era un club pequeño, cliché, con luces rojas, mesas con lámparas, una mini pista de baile. Me senté, pedí una cerveza, la peor de mi vida y quedé un rato escuchando el buen jazz que pusieron luego. El chico me dijo, espérate aquí por favor. Ahora viene Mauro. Otra vez, el fulano  Mauro. 

 -Guapa. 

Voltee y era un hombre de un metro setenta y cinco, moreno, mayor, como de 50 años. Parecía un hombre de las películas de Nueva Orleans, con los ojos celosos y furiosos de Otelo. Fuerte. Vestido con una camisa blanca de algodón y una boina típica de los jazzistas. Me sonrió un poco y me enfurecí. Cuando pronunció mi nombre era la voz del profesor. 

-Estás contratada. 

Por un momento tuve ganas de sonreír, pero seguí con mi cara seria. Apretaba los dientes y los labios y volví  a mi cerveza. Lo miraba y él a mí. Busqué un cigarrillo de mi bolso y no pasaron dos segundos cuando agarró su encendedor y me prendió. 

- ¿Quieres salir un rato a caminar?- dije que sí con la cabeza. 

Salimos del lugar. No lo miraba, caminaba con la cabeza al piso. 

- ¿Qué edad tienes?

-24 años

- ¿Cómo aprendiste a cantar así?

-No sé, será de escuchar tanto esa música. No se oír otra. 

- ¿Ya cenaste? Vamos a un sitio bueno por aquí cerca.

-Muero de hambre. Hoy no he comido nada. 

El Profesor se veía muy bien. No era ostentoso, pero se ve que su local, le daba buenas ganancias. EL restaurant era muy bello. Soñaba con comer mariscos de nuevo y una gran ensalada cesar. Y eso pedí. Él me pidió una champaña y comimos sin hablar. Me miraba sonriente y con cierto aire de timidez. Mi corazón se aceleró. Comenzó a entonarse con la bebida y empezó a echarme cuentos. Me hizo reír. Ya eran las 12 de la noche, me estaba dando sueño y me pidió algo más fuerte. Una línea quizá me hubiera ayudado, pero ya saben “rehab”, aún no recuerdo cómo se dice en español. 


-Me vine hace unos meses a ésta ciudad. Cuando era bonita y sin crisis, lo disfrutaba- rompí el hielo, comenzó una canción de los sesentas: Put Your Head On My Shoulder, me levanté a bailarla- así la bailaban mis padres. Ven. Báilala conmigo.

-No bailo nada, nena. 

-Anda, no tiene ciencia. 

Le dio vergüenza, ha de ser por mi edad. Le grité a la banda que la repitiera. Y bailamos sin quitarnos la mirada. 

-Así la bailaban mis padres. Se miraban así y sonreían.

-¿Y qué hacías tú?

-Luego me acostaba en el mueble o mi nana me llevaba a mi cuarto. 

- Cántala.

Me subí a la tarima y en seguida el cantante de la banda, me otorgó el micrófono. Le indiqué que la tocaran un tono más alto para mí. Y la canté sin quitarle la mirada, él sonreía muchísimo. Cerré los ojos y me olvidé que estaba en ese lugar. Había recuperado mi voz. Subía. Mis agudos eran hermosos otra vez. La cabeza me daba vueltas. El público aplaudió enfurecidamente y canté otra, que sinceramente no recuerdo ni cómo la canté, tenía más de cinco años que no lo hacía, así otra y otra. Sentía que Mauro se aburría, pero en seguida rompía con aplausos y gritos. 

-Por favor, le pedimos que suba el Maestro- dijo el cantante de la banda

Mi cara fue de vergüenza. Yo robándole el show a ese maestro y no sabía ni quién era. Bajé rápido dándole las gracias a la banda con un gesto de Namasté, con las manos en el pecho ( lo siento, ya estaba muy ebria y en Londres lo hacía por una amiga Hindú) 

Me senté de nuevo y Mauro se levanta, me da un abrazo. Y me deja sola en la mesa. ¡Él era el Maestro! Si. Me quedé inmóvil por unos minutos. Me acomodé para verlo y escucharlo. El público reventó a aplaudir para mi sorpresa. Aquí hay una gran incoherencia. Ese maestro era el profesor, del anuncio deprimente, por teléfono. Se supone que estamos en cuarentena, pero por lo visto aquí no respetan nada. Y los lugares son clandestinos. 

- Señoras y señores: Body and Soul- Con esa voz, estilo Tony Bennet- mi profe empezó a cantar. 

¡Asombroso! No lo podía creer. Cantó la primera estrofa y me hizo un gesto que subiera al escenario. No dude en hacerlo. Por primera vez no necesité una línea para agarrar fuerza. Subí y cumplí un sueño. Me sentí como Amy Winehouse, cuando hizo ese famoso dúo de su vida. Cantamos juntos. Si. Estaba encantada. Cómo miraba mi rostro, cómo nos mirábamos. Cerraba los ojos. En los espacios del piano, me agarraba la mano, escuchaba aplausos. Cantaba como los dioses, pero yo también! Así que éramos perfectos. 


Terminamos en su casa. Tenía un gran piano, él quería seguir oyéndome cantar. Yo quería desnudarme y que me hiciera de todo. Pero, cómo me hacía sufrir.

-Ya está. Ahora sí vamos a la cama. 

Me quedé un rato en sus piernas, con mi vestido, me besaba, le respondía el beso, me tocaba hasta los glúteos. Era increíble su aliento, sus labios, su olor. Me besó y mordió el pecho, algo debajo se tensó, creo que fue un miniorgasmo. Suspiré y me separé para mirarlo. Nos miramos un rato. Pensaba en lo absurdo de lo del anuncio y lo de las clases, pero eso me lo confesó después. Me levanté y me dijo: no te quites el vestido. Acuéstate. Y se desnudó. No me importó su forma, ni su figura, como hombre mayor, era de esperar que su cuerpo no fuese atlético, pero amaba todo lo que venía hacia mí. Elvis? Estaba tarareando algo de Can´t Help Falling in Love, que sonaba en algún lugar de la sala y lo seguía pero en mi mente. Hasta que puso su boca allá abajo y no pude evitar soltar un suave gemido en una nota aguda, un segundo cerrar de sus labios y su lengua, volví a suspirar, diciendo su nombre. Su lengua resbalaba en mi entrepierna que llevaba como 2 horas húmeda, incluso sentada en el local sentía como corría un caliente líquido por mi vagina. 

-Me encanta como sabe, como huele, como es- Me decía con su voz gruesa y suave mientras subía a besarme y de nuevo se iba a mi vagina a seguir con su magnífico sexo oral. Tuve otro orgasmo ahora más grande- Puedes gritar si quieres, todas las facetas de tu voz me encantan, anda, córrete en mi boca, grita- Me encendía cuando me hablaba, por eso no tardaba en acabar. Fueron 3 veces y se subió muy suave hacia mí para penetrarme. Al fin! Cuando sucedió ambos gemimos como si nunca hubiéramos hecho esto, como si la sensación de estar él dentro de mi angosto túnel  y yo recibiendo su viril y grueso miembro fuese un gran milagro de la naturaleza. Quería llorar de placer, volaba como cuando estuvimos cantando juntos. Ya nos habíamos hecho el amor en ese momento con las notas y las voces, pero ahora era mucho mejor. Me pedía que no dejara de mirarlo. Ya estaba amaneciendo y se nos veían las caras, me tomaba del cabello y en seguida luego de cabalgarme por un rato, me puse en cuatro y me tomó más agresivo: -Ahora si puedes jalarme el cabello- Aquello lo encendió mucho más, me daba con fuerza, con una mano en mis glúteos, me buscaba la boca cuando me volteaba, cayó encima de mí y yo me acosté completamente boca abajo hasta que mis gemidos lo hicieron venirse, como si nunca hubiera tenido un orgasmo en su vida, lanzando un alarido de guerrero como si le doliera la lanza que algún enemigo le propuso en la espalda, retorciéndose y temblando como si fuese el final. Me asusté y le pregunté si está bien. Me respondió con un beso en mi espalda y se acostó invitándome a poner mi cara en su pecho y ebrios dormimos unas horas, hasta repetir el besuqueo pero sin sexo.  

 Dia #5


Me como un rico croissant de  chocolate, suena música de los60´s. Y rió con mi café, detiene la música y se sienta en su piano, me canta Witchcraft, de mi amigo Frank. Me deleito, se me aguan los ojos. 

-Sobre el piano no lo haremos- Como adivinando mis pensamientos- sonrío. 

Me toma del cabello.

-¿Te estás enamorando?- Me dice con una sonrisa

-No- miento.

Lo beso por un rato, sentada en sus piernas hasta que me volteo y lo rodeo con mis muslos, apretando mi entrepierna sobre su ya erección inmediata. Siento como corre liquido caliente, que él mismo percibe. 

-Estás lista.

-No, aún no. Tienes trabajo justo allí. 

Me cargó y besándome me llevó de nuevo a la cama, haciendo su sexo oral increíble. Pero antes de acabar me le fui encima y lo chupé hasta hacerlo temblar y antes que terminara lo cabalgué un rato, bajé de nuevo, lo mordí en el medio de su pene, jugué, apreté con los labios, escuchaba su ronca voz nombrarme repetidamente e intenté cabalgarlo de nuevo, pero me tumbó en la cama boca arriba y me lo hizo fuerte. Le preguntaba si eso era todo lo duro que podía, y enfurecido, le daba más y más agresivo. “Así de duro, me gusta, me duele, pero me gusta”. Estuvimos un rato, probando posturas, hasta que llegamos juntos. Lloré de placer. Y nos dormimos abrazados, él detrás de mí, agarrando mis senos. 


Dia #6 

Ese día no abría el local. Me llevó a mi casa. 

´-Hoy viene mi esposa de viaje.

-Entiendo. No puedo trabajar allí. Igual gracias. 

-No quiero que te sientas mal. Quiero que estés bien. 

-Estaré bien. 


Dia # 7

No sé cómo terminar este cuento. Ya mi lista de reproducción se terminó justo ahora. No dije que la última canción que sonó fue Unchained Melody, pero el video próximo estaba en pausa: ahora suena Only You. No sé cómo terminar. Ensayaré algunos finales posibles, ustedes eligen el mejor. 

Final 1: Decidí trabajar en el local, fuimos amantes por seis meses, hasta que su esposa se enteró. Tuvo que escoger entre irse conmigo y dejarle el negocio o quedarse y seguir su vida. Su esposa trató de arruinar mi carrera, en ningún lugar me contrataban  volví a Londres con mi padre y a otra rehabilitación (ya recordé cómo era en español) mientras llegaba sonaba El rock de la cárcel. 

Final 2: Renuncié al trabajo. Agradecí todo su amor y su ayuda. Estuve de bar en bar probando mi voz, gracias a él seguí cantando. Iba a verme cantar sin que yo me enterara, lo hizo durante un año. Hasta que un día me lo topé. Ese día cantamos y nos reímos. Me fui de gira y no lo vi más. 

Final 3: Tras mi partida no sólo del Bar sino de la ciudad, Mauro sufrió una gran depresión. Su esposa y él decidieron separarse, vendieron y con el dinero se fue a Europa. Me buscó durante una semana, hasta que me halló en un evento de verano. Juntos montamos un local de jazz y fuimos felices algunos años, hasta que conocí a un hombre joven, pianista y nos enamoramos. Mauro moría de los celos y decidió volver a su país. Aún sigue casado con su esposa  y yo viajando con mi pianista, volví a “rehab” un par de veces. 


 Terminando el escrito sonó Somethin´ Stupid, claro que de mi amigo Frank


Comentarios

  1. Wow quedé impresionada yo escojo el final 2

    ResponderEliminar
  2. que gran historia! me quedo con los finales 2 y 3 que gran historia!

    ResponderEliminar
  3. Oh por Dios! Qué historia!! Me quedo con el final dos. Por cierto, ya volví otra vez. Y qué manera de recibirme jajajaja

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares